Ciclos Formativos de Grado Medio y Grado Superior

¿Cómo evolucionan los ciclos formativos para afrontar el empleo?

La comunidad educativa ha venido reclamando durante muchos años una colaboración más estrecha con empresas y administraciones públicas para poder diseñar unos ciclos formativos que formen a los alumnos para que acaben siendo más competitivos y más eficientes en sus profesiones, y para que en definitiva, la formación que reciban esté en sintonía con los métodos de trabajo, tendencias y necesidades que requiere el mercado en el momento en que realizan el ciclo formativo.

Esta lucha ha llevado a los centros de formación tanto presenciales como a distancia, a realizar analizar con las herramientas propias de las que disponían, sus temarios y sistemas de formación de forma unilateral. Pero esta tendencia ha realizado un giro substancial desde que se activaron las pruebas de profesionalización que homologaban los conocimientos adquiridos de los trabajadores. Las administraciones públicas y los diferentes gobiernos, han entendido que la situación laboral de muchos trabajadores, podría verse beneficiada si el sistema educativo en la formación profesional, se adaptaba a las necesidades globales de la sociedad europea, tomando como referencia la formación profesional alemana. Las iniciativas que han tomado las administraciones, se han trasladado a los centros docentes quienes han adaptado rápidamente su oferta educativa.

Gracias a la adaptación hacia una formación dual que pone en contacto al alumno con empresas del sector durante la fase formativa, a su vez, los centros formativos han podido percibir de primera mano las necesidades de las empresas, y han podido constatar qué realidad rodea las necesidades formativas de los profesionales.

A través de la experiencia de las empresas, se han adaptado los ciclos formativos eliminando temario desfasado o poco aplicable a unos procesos más modernos, y se han añadido contenidos más actualizados.

Las empresas han demandado más especialización en ciertos procesos comunes en cada uno de los sectores, y de acuerdo al modelo alemán, han coordinado con los centros formativos una fase de prácticas remuneradas, mediante las cuales los alumnos entran en contacto real con la profesión en una modalidad productiva.

En definitiva pues, los ciclos formativos actuales, se han diseñado para que la formación global de cada una de las especializaciones sea lo suficientemente amplia para abarcar cada uno de las peculiaridades, y lo suficientemente específica en aquellos procesos que las caracterizan para que el alumno sea totalmente capaz de desarrollar su profesión una vez inicie su colaboración en cualquier empresa del sector.